Martes, 17 junio. San Martin del Camino-Astorga, 24 kms
¡¿Cómo no me acordé ayer de nombrar a Agapito?! Salíamos nosotros desesperados de León, agobiados por tantas calles y coches, chispeando aún (por supuesto con la capa puesta) cuando nos encontramos una cesta llena de frutos secos, galletas y patatas fritas, y la indicación de una fuente a 200 metros; un regalo al peregrino de Agapito. Y allí estaba Agapito, unos metros más allá, trabajando en su huerta. Nos saludó, habló un rato con nosotros y, cómo no, nos deseó buen camino. Un encanto de hombre.
La etapa de hoy ha sido muy chula. El paisaje ha cambiado totalmente y todo es mucho más verde. Hemos atravesado unas mesetillas con árboles bajitos, muy parecidas a la dehesa extremeña que he visto en fotos. Y aunque era un camino pedregoso algo incómodo para caminar y ha habido algunos repechos y cuestas abajo (que casi son peores que las cuestas arriba, por lo que sufren las rodillas), ha sido una etapa muy agradable. Encima, ha salido un día buenísimo, con sol, fresquito (muy fresquito) por la mañana y demasiado calor ya cuando hemos llegado a Astorga. Queríamos huir de la carretera. En un cruce hemos visto que se podía ir por la carretera o campo a través. Y aunque el camino era más largo, no nos lo hemos pensado. Bueno, realmente no habíamos visto el cartel, pero nos lo ha dicho un canadiense muy majo que estaba parado en el cruce preguntando a todos los peregrinos si habíamos perdido un bastón azul que había encontrado.
Hemos comido con unos chicos de Valencia, Santi, Pepe, Toni, Chimo y Carlos; bueno, de Valencia los primeros, de A Coruña el último. Muy simpáticos, cada año hace una semana del camino. Los cuatro valencianos se conocían de antes, al gallego le conocieron aquí. Les vimos ya ayer en el bar en el que paramos a desayunar pero anocheron durmieron en otro pueblo. Nos han inviado a capuccinos que tenían y nosotros hemos sacado unos croisants de chocolate. Nos hemos reído un montón.
El albergue en el que estamos es una maravilla, siervas de María. Por el mismo precio (cuatro euros) puedes elegir habitaciones de 2, 4 ó 6 camas. Es muy grande y está todo nuevo muy limpio; con cocina, un comedoir, otra terraza donde hemos comido con vistas al campo y un jardincito muy agradable en la parte de atrás. Ahí he estado un ratillo tumbada al sol leyendo, la mar de a gusto, mientras el resto echaba la siesta. Qué diferencia con el de ayer, hasta el tiempo acompaña hoy. Y el hospitalero también es muy majo.
Mauro ha llegado un poco más tarde que nosotros, con malas noticias. Santiago ha tenido que irse al hospital con un cólico renal. Se ha levantado con dolores, ha intentado seguir andando pero al de 7 kilómetros han tenido que llamar a una ambulancia y llevarle al hospital de León. Qué triste. Ánimo, Santiago!
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