Lunes, 16 de junio. León-San Martín del Camino, 25,2 kms
Por favor, a todos los peregrinos, peregrinables, asociaciones de amigos del camino, guías de viaje... ¡Eliminad el albergue Ana de vuestros listados! O, mejor aún, advertid a la gente de que nunca, nunca venga aquí.
Para empezar, los tres euros que aparecían como precio del dormitorio en los carteles que habíamos visto se han convertido en cuatro al llegar. "Es que el cartel es de hace tiempo ya...", nos dice la señora. Ya, inaugurándolo el verano pasado. Pero es lo de menos, un euro arriba o abajo, y cuatro tampoco es un precio excesivo. Pero el caso es que hemos tenido que pagar para usar la cocina, echando monedas en una especie de contador para encender los fuegos, con la excusa de que alguien una vez le quemó la cocina. Aquí es cuando Santiago, el hombre catalán, ha dicho basta, ha pedido el dinero y se ha ido al municipal. Las duchas, dos para catorce camas, no las puedes utilizar a la vez: si abres una la otra se queda sin agua caliente. Y como Tammy y yo nos hemos duchado las últimas (habíamos ido a hacer la compra) pues nos ha tocado agua fría. Estoy coooooooooooooooooongelada. En la entrada tiene un cartel que pone "Municipal licencia"; vale, tiene licencia municipal para el albergue (sólo faltaba que fuera ilegal) pero es que te intenta engañar para que creas que es el municipal.
Y lo peor de todo, para rematar: la señora estaba dejando morir a tres gatitos en la chimenea. Tal cual. Estábamos comiendo (al final siete personas, Tammy, Pedro y yo, el chico francés, uno alemán y dos japoneses, que han venido sólo para hacer el Camino, wow, ha sido muy divertido preparar la comida entre todos y comer juntos, nos hemos echado unas risas) y hemos empezado a oir maullidos. Venían de la chimenea, pero al principio hemos pensado que sería algún gato que andaba por el tejado o así. Pero cuando hemos ido a mirar, ahí que había tres crías, de apenas dos días, en la chimenea. Le hemos ido a avisar a la señora y nos ha dicho que la gata no los quería, y que a ver qué iba a hacer ella. Jacquie, el chico francés (espero que se escriba así su nombre) ha empezado a decir que para eso era mejor matarles. Así que al final Pedro y él han terminado matando a dos de los gatitos. El tercero estaba muerto. Qué triste. Me he enfadado muchísimo y sólo tengo ganas de que lleguen las 6.30 de mañana y salir de aquí.
Qué bien se anda cuando se anda bien. A diferencia de los últimos días, que prácticamente me arrastraba bajo la mochila (menos mal que mis zapatillas creo que ya han aprendido a andar solas y me llevan), hoy he podido andar muy cómoda y a un ritmo bastante aceptable. He estado releyendo algunos de los posts y doy una imagen pésima, pero nada más lejos de la realidad. La tendinitis, las ampollas, molestan, es verdad, pero al final te acostumbras a ese dolor (no quisiera que esto sonara masoquista), se te olvida y sigues. De verdad, no es un camino doliente. Al menos por ahora. Y hoy estaba especialmente contenta, porque apenas sentía molestias. Aunque claro, pasa lo de siempre aquí: en cuanto se te olvida un dolor, aparece otro. Hoy han sido las rodillas. En fin, el cuento de nunca acabar.
Y cómo sopla ya el Bierzo. Hoy ya lo hemos notado por el camino, menos mal que de lado porque es bastante común que te toque de frente. Es curioso; como vas caminando hacia el oeste, por la mañana siempre tienes el sol de espaldas y luego, dependiendo de hacia dónde gira el camino, a la derecha o a la izquierda. Más frecuentemente a la derecha. Por la tarde, después de la siesta (sí, hoy ha tocado siesta, es la segunda que me echo en toda la semana) hemos salido un ratito al jardincito que hay con mesitas y aunque el sol pegaba fuerte, el viento era helador. A la sombra te quedabas congelada.
Etapa de nueva etapa, creo. Hay bastante gente de nuestro grupo de habituales que se han quedado en León; algunos un día más para descansar o ver la ciudad, otros porque terminaban ahí su camino por este año... Y se han unido caras nuevas que lo iniciaban ahí o a las que nos hemos unido en esa ciudad, otro punto neurálgico del camino. Por ahora, de los que seguimos estamos Santiago, Mauro (italiano, creo que no había hablado de él hasta ahora), la mujer holandesa, las sonrientes austriacas, la simpática francesita, la japonesa y el alemán (concentradísimo esta noche viendo el partido)... Al menos son los que he visto hoy por el camino. Y atrás han quedado Greta, Susana, el trío nórdico, los simpáticos finlandeses (que terminaban en León)... Buen camino a todos, chicos!!!
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