sábado, 14 de junio de 2008

¡Esto es camino!

Viernes, 13 junio. Terradillos de los Templarios-Bercianos del Real Camino, 23 kms
Un albergue absolutamente increíble. Gracias Amor, gracias Diego (los hospitaleros) por la acogida, la cena, vuestra hospitalidad, el hielo... ¡y el bol de palomitas en la entrada! En esta casa parroquial se comparte la cena; la hemos preparado entre todo, hemos puesto la mesa y después de presentarnos (nombre y procedencia), hemos cenado todos juntos. Ensalada, garbanzos con patatas, melón y café (y un surtido Cuétara para acompañar), que me han sabido a gloria entre tanta gente de un montón de sitios: Finlandia, Suecia, Dinamarca, Francia, Alemania, Austria, Eslovenia, Italia, EE.UU., Brasil, Japón... Uno de los del trío nórdico se ha levantado y, en nombre de todos, ha dado gracias a los hospitaleros, ha dicho que había visto referencias del albergue en su guía pero que lo que había encontrado había superado con creces lo que había leído; les ha agradecido el juntarnos a todos para compartir la cena. Y me he puesto a llorar como una tonta... Luego todos a recoger y a fregar y a ver la puesta de sol. Mañana tendremos el desayuno en el comedor. De lejos, el mejor albergue del camino. Esto sí que es su espíritu.
Otro momento mastercard de los simpáticos finlandeses: han entrado todos en fila india al comedor, con un monitor por delante y otro al final, y se han encargado de recoger y limpiar las mesas (¿¿??).
El edificio en sí ya es una pasada. Un caserón del siglo XIV, con paredes de adobe y vigas de madera, con rejas en las ventanas. Tumbada en la cama ves cómo entran los pájaros por el balcón y se meten entre las vigas del techo. Era de unos condes, o duques, o príncipes, y lo construyeron cuando ni siquiera había pueblo.
Y el caso es que nos hemos parado aquí por obligación. Queríamos llegar hasta El Burgo Ranero (30 kilómetros) y de ahí tirar ya hasta León (35). Pero mi pierna ha dicho basta. En buena hora!!Se ha mascado la tragedia. Lejos de desaparecer, la pierna me dolía tanto esta mañana que casi no podía andar; he pensado que me tenía que volver. Pero gracias al Reflex de Pedro, al de dos kilómetros ya podía caminar casi con normalidad y sin apenas dolor. Pero cuando estábamos llegando a Bercianos (5 kilómetros antes de El Burgo) ya casi no podía andar. He llegado cojeando al pueblo. Así que parada técnica obligatoria.
Me he pasado la tarde poniéndome hielo cada hora y masajitos de Voltarén. Espero que mañana esté mejor.
Y el señor de Castellón me ha tenido que pinchar la ampolla del dedo. Cuando la ha visto ha puesto el grito en el cielo; que a dónde iba así, que si sigue rozando se me quita la piel y la armo, bla bla bla... Total, que imperdible en mano (yo no me he atrevido), la ha pinchado, sacado todo el agua, curado con Betadine y me ha puesto una tirita la mar de de chula. Ahora sólo tengo que seguir curándomela. Secuelas...
Escribo en la cama, alumbrándome con una linterna. Todo el mundo duerme ya, han apagado la luz. Yo voy a ello, que ya es tarde. Contaría mil cosas más, pero se me cierran los ojos de sueño. Me siento feliz, muy feliz, satisfecha, emocionada.

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