viernes, 27 de junio de 2008

Despedidas

Domingo 22 junio. Pereje-Triacastela
Día triste. De despedidas. Esta mañana se han ido los cinco caballeros; esta tarde, Lorena y Almudena. Habían llegado el viernes por la noche y ha sido una delicia tenerlas aqui.
No tengo palabras que puedan describir a estos chicos (y eso en una gran periodista como yo es malo, muy malo). Cada uno con sus peculiaridades, pero todos ellos excepcionales. Toni, el macho alfa, con sus necesidades primarias y sus carcajadas espontáneas; Pep, nuestro gran Gandalf, con esa serenidad que irradia, su mirada limpia y sus palabras de aliento; Ximo, un pedazo de pan pero en tamaño hogaza, y sus abrazos de oso; la mirada sucia y las segundas lecturas de Carlos, el gran corazon que esconde, siempre dispuesto a ayudarte; y Santi, un pequeño hobbit siempre sonriente. Agradecida y emocionada, no quiero añadir nada más; las palabras no serían suficientes. Pero alguien me debe una cerveza desde Astorga...
Lo que hicieron ayer por mí fue increíble; como seguía renqueando de la rodilla, se repartieron todos mis trastos entre sus mochilas y dejaron la mía practicamente vacia. Y así subieron O Cebreiro. Es una de las cosas más bonitas que nadie ha hecho por mí; no se me va a olvidar nunca, chicos. Sabéis lo importante que fue para mí.
O Cebreiro es un pueblo precioso. Directo al puesto número 1 del recien estrenado ranking de pueblos romanticos. Por muchas razones. La de ayer, una tarde genial. Después de la ducha (con agua fria, congelada) y la comida (con esos platos top diseño) salimos a dar una mini vuelta: cafecito, la iglesia, una casa tipica gallega que estuvo habitada hasta los años 60, las compritas de rigor... Lo mejor, sentarnos un momento al borde del valle, con unas vistas increíbles, en un murete junto a la carretera.
Tuvimos nuestro momento ciudad de angeles para ver el atardecer, bebida radioactiva incluida. Y por la noche, después de echarnos las runas (ojalá sea cierto, Ali) hicimos escapada adolescente para salir del albergue a ver las estrellas por la ventana de la cocina. Y allí nos fuimos, de vuelta al murete a ver un cielo estrellado increible. Con almohada incluida. Ahí se hubiera parado el tiempo. Cuánto me hubiera gustado que esa noche no terminara nunca.
Tras alargar todo lo posible el desayuno, la despedida; triste, pero con la alegría indescriptible de h aber conocido a personas tan especiales. Y la certeza absoluta de que nos veremos pronto, muy pronto.
Lorena y Aludena se han marchado después de comer en Triacastela. Lore me ha hecho de muletilla toda la bajada (una cuesta interminable) y Almu ha vuelto a robarme parte de mis pertenencias. Estas chicas valen su peso en oro. Peregrinas de verdad.
En el albergue también están Bea y Juan. No sé si había hablado de ellos hasta ahora. Son una pareja encantadora y divertidísima; Bea una jabata que no anda, vuela con sus bastones y su Ipod, y el pobre Juanito metros atrás, intentando seguirla el paso. Siempre bromeando con las miradas de Juan a otras chicas; a la elfa, una chica danesa absolutamente preciosa, habia jurado despeñarla O Cebreiro abajo si se la encontraba. Afortunadamente hemos podido evitarlo.
La etapa de hoy ha sido unas risas. Nada mas salir de O Cebreiro en una aldea ha salido una señora con un plato de filloas que nos han sabido a gloria. Y hemos tenido que sortear vacas; iban andando por el mismo camino y mientras pasaba entre culo y culo sólo podía pensar en dos cosas: que no se movieran y muriera aplastada, y que no se pusieran a mear y me ducharan. Con el alma en un puño he pasado.
Lo importante no es llegar a Santiago sino el camino. Había escuchado esa frase cientos de veces y sólo ahora la entiendo. Ojalá no terminara nunca; ojalá pudiera repetir estos días en los que he revisado miedos e ilusiones, he mirado y me han mirado a los ojos al hablar, estos días de abrazos, de besos al despertar y sonrisas cómplices al llegar al albergue, de risaas, bromas, juegos y confidencias; estos días en los que he sido Itziar, Iratxe, Arichi y Guirlache.

No hay comentarios: